Introducir las frutas en la dieta del can desde que es un cachorro es una de las claves para que el animal acepte este alimento. Cuando esto ocurre, es habitual que el perro las disfrute y se las coma solas, sin necesidad de tener que mezclarlas con otros alimentos. Lo idóneo, es comenzar cuando son pequeños, con distintas frutas dentro de sus cuencos de comida. Que un perro adulto no habituado acepte las frutas como parte de su dieta es algo más complicado. Para ello proponemos mezclarlas con otros alimentos, como sardinas enlatadas o pollo, y hacer un puré con las frutas.

Otro consejo es cortar la fruta en trozos. Muchas frutas están envueltas en una piel dura, que puede suponer una resistencia para el can. Cortarlas en pedazos ayuda a que muerda la carne de la fruta y que no sea la piel lo primero que encuentre. La pauta, de nuevo, es no caer en el exceso. La fruta no debe sustituir a la alimentación habitual, sino ser ofrecida como premios o regalos.

 

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