Los piojos se refugian en el cuero cabelludo porque buscan el calor y, como los mosquitos, se alimentan de sangre. Son parásitos que miden de dos a cuatro milímetros de largo, de color blanco grisáceo, y pueden depositar hasta diez liendres por día.

Los picores comienzan cuando la persona ha desarrollado anticuerpos. Es entonces cuando empieza la batalla para eliminar al parásito.  Los piojos atacan sin discriminar edad ni clase social, aunque sus estragos son mayores entre los niños. ¿El motivo? Lógico: Los niños juntan las cabezas para jugar y se intercambian objetos personales.

Mitos y verdades
El problema de los piojos está asociado con muchas creencias populares que en realidad no tienen asidero científico, 6 de cada 10 personas asocian la falta de higiene con el riesgo de contagio, cuando los hechos demuestran que eso no se corresponde con la realidad. De hecho, aún no está claro el motivo por el cual los piojos constituyen una plaga tan difícil de combatir.

Otra creencia errónea es la de que la mordedura del parásito causa dolor o picazón. Los piojos se alimentan de la sangre unas cinco veces al día, y cuando lo hacen segregan una sustancia que evita la coagulación: es eso lo que genera escozor, e incluso puede producir heridas y derivar en infecciones y fiebre. Por eso, en caso de que el afectado sea menor de dos años, se debe acudir a la consulta del pediatra.

 

¿Cómo combatirlos?
La solución consiste en que los niños permanezcan en sus casas tres o cuatro días para que los padres los miren y desinfecten con productos específicos. hay que quitarle dramatismo al problema, ya que tener piojos no quiere decir que se padezca una enfermedad contagiosa. Uno de cada 5 adultos admite que se sentiría avergonzado si su hijo tuviera piojos.

Por eso, la recomendación es actuar con la mayor normalidad posible, sobre todo para evitar que los niños se sientan mal ante sus compañeros y se generen situaciones desagradables, con burlas e insultos.

El objetivo fundamental es evitar que se contagien otros niños por contacto directo y así impedir que los piojos se vayan expandiendo. Para ello, es necesario examinar con lupa (literalmente, si hace falta) la raíz del pelo y con una peineta especial como esta con el fin de eliminarlos de manera definitiva. Resultan fundamentales la comunicación y la información con la escuela del niño en question , por supuesto, no ofenderse ante el aviso de que nuestro niño ha caído víctima de estos indeseables seres.

Cuando los piojos incuban en la cabeza de las personas dejan allí las liendres, que muchas veces se pueden confundir con la caspa. La manera de distinguirlas es a través de la limpieza: La caspa desaparece con un champú adecuado, mientras que las liendres no se eliminan con facilidad. Una vez que los parásitos han desaparecido del cuero cabelludo, es necesario crearles un hábitat que dificulte su retorno a la cabeza del niño. Los expertos recomiendan, para ello, disminuir la temperatura de la nuca; el pelo corto en los varones y las trenzas o coletas en las niñas son buenos recursos para ganar la batalla definitiva. No se debe bajar la guardia, hay que estar todo el tiempo revisando el pelo del pequeño. Una recomendación útil es utilizar productos naturales de Madero Negro, los padres han tenido excelentes experiencias con este producto!

 

Leave a Reply